viernes, 24 de octubre de 2008

Viajes en micro

Hay una orilla a la que le llega la luz de sol y admito que gran parte de las veces me gusta sentarme ahí. Incluso cuando los vidrios de las micros parecían tener un efecto lupa y te sentías como un bichito (que imagen más cruel).

El hecho es que me gusta sentarme al sol y me gusta mirar a la gente caminando por la calle. También me gusta leer los letreros nuevos y los de siempre, esos decolorados por el sol y la lluvia. Me gusta encontrarme con la misma casa, en la misma esquina, leer los mismos números y hacer el mismo ejercicio de darlos vuelta y sumarlos. Otra cosa que me gusta hacer es leer las patentes de las micros. Pero no soporto a los hip-hop-eros que se suben a cantar. Me gustan los que cantan boleros y tocan lindo la guitarra...

Y cuando me bajo de la micro, me gusta meterme las manos en los bolsillos y caminar a paso medio, cambiando el recorrido lo más posible. Si llevo música, mucho mejor. Me gusta mirar el cielo en la ciudad y también los puestos de chucherías, las esculturas y los edificios. También a los perros, los gatos en los jardines y a los pájaros.

A veces se me olvida lo rico que es salir sola...

2 comentarios:

marga dijo...

odio perder casi tres horas de mi vida diaria arriba de un colectivo

:[

pero me encanta pasear en ómnibus en el verano, en montevideo, y camino a 18 :)

Srta. Russ dijo...

¡ay, es que viajar muchas horas en transporte público es cansador! pero creo que disfruto mucho si no es en hora pick! menos mal que no viajo a esas horas...

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